jueves, 29 de marzo de 2012

EL GESTO EN LA DANZA


Por: Kenny V. Azurín.
Cusco 29 de marzo del 2012.

EL GESTO:
El gesto del latín gestus que significa ademán, es el canal biológico no controlado mediante el cual se revelan de forma natural las actitudes personales. En las conductas cotidianas el gesto se manifiesta particularmente por medio de las manos y la cabeza, actos que son procesos significativos y socializantes. El gesto es el recurso principal de comunicación corporal que se antepone a los mensajes verbales. Se cree que fue el primer lenguaje humano regido por las leyes del pensamiento espontáneo, puesto que mediante el movimiento del cuerpo consciente o inconscientemente el hombre en sus diversos estados de ánimo, supo imitar y recrear objetos y situaciones cotidianas.

El gesto y la postura son de gran importancia que funcionan de forma subliminal en la transmisión de señales tanto en la vida cotidiana como en la vida extra-cotidiana. Mediante el gesto se puede controlar la expresión facial y los músculos facilitando la comunicación. A través del gesto se pueden también inquirir sobre la emoción del público.

Mientras que la postura implica la orientación de todo el cuerpo, los gestos en cambio indican a menudo mensajes específicos. La postura es un signo poderoso de actitud general, que se manifiesta como el indicador más fiable para detectar lo que esta diciendo una persona. Mediante la postura reconocemos al instante una posición agresiva o relajada de un individuo, permitiéndonos la develación de su carácter (Cf. Flora Davis, 127: 1994) (1). No obstante los gestos como acciones específicas de comunicación, tienden a utilizarse para ampliar e ilustrar el discurso y pueden además tener significados muy precisos y específicos a nivel culturales. (Nicky Hayes, p. 362: 1999).

El gesto es un canal eminentemente subjetivo, de manera que cada individuo posee un estilo gestual propio, fundado en su propia cultura. Mediante el gesto el individuo es capaz de revelar su origen étnico e idiosincrásico. Según Flora Davis, cada cultura posee sus propios movimientos corporales, que son bastante distinguidos y que mediante este recurso un individuo es capaz de descubrirse palmariamente, que a través de su “acento” verbal.

El estilo de los gestos se comenzó a investigar a comienzos de 1940, a través de un profundo estudio realizado por David Efron, que quería desmentir las afirmaciones de los científicos nazis, al admitirse que los gestos se heredaban a través de la raza. Más adelante en la década de los cincuenta la investigación cobró fuerza, cuando un grupo de científicos, liderados por Ray L. Birdwhistell, Albert E. Scheflen o Paul Ekman, entre otros, enfocaron el tema siguiendo una metodología científica al analizar la comunicación en su conjunto, abarcando diversos campos de la ciencia (psicología, psiquiatría, sociología y antropología). Posteriormente en 1971 Flora Davis, publicó en Estados Unidos un libro titulado “La Comunicación No Verbal”, obra en la que recogió un resumen de las investigaciones preliminares y muestra, cómo la parte visible de un mensaje es por lo menos tan importante como la audible, ya que los humanos nos comunicamos a muchos niveles simultáneamente, consciente como inconscientemente. (Cf. Lenguaje no Verbal, La Importancia de los Gestos: 2005).

Metafóricamente hablando cada gesto es una “palabra” y la yuxtaposición de gestos conforman una “frase” que reserva un significado correcto, a la que podríamos denominar Lenguaje o Movimiento Corporal. Ambas señales no verbales permiten establecer y mantener relaciones entre las personas, pueden asimismo ser guías en la transmisión de sentimientos y emociones.

Se puede considerar el cuerpo como el emisor de los sentimientos, mientras que la palabra se usa sólo para expresar los pensamientos. Remitiéndonos a las palabras de Flora Davis, los gestos aparecen cuando una persona tiene más dificultades para expresar lo que quiere decir, o cuando le cuesta trabajo hacerse comprender ante su interlocutor. Vale decir que cuanto más se necesita despertar los sentidos del receptor, mayor es la intensidad de la expresión corporal, de tal forma que la gestualidad se torna mucho más amplia.

DE LA EXPRESION CORPORAL AL MOVIMIENTO EXPRESIVO:

La Danza y el Pensamiento:
Según Mirta Blostein desde sus inicios la danza en el siglo XX se inclinó hacia dos extremos: por un lado apeló por la destreza y el preciosismo técnico, y por el otro a la expresión libre y el puro goce del movimiento, no obstante hubo un sin número de estilos y expresiones no definidos en el terreno alternativo, que jamás acaban de aclarar sus rumbos y detienen su propio desarrollo técnico. Lo más valioso de todo este caudal creativo, es el lenguaje expresivo de los cuerpos.

Asimismo asevera que más allá de la técnica y las aptitudes físicas, existen sujetos que poseen, una fuerza dramática que no guarda relación con sus posibilidades físicas. Esa fuerza dramática se evidencia en una cualidad del movimiento, que se proyecta en el espacio por medio de una energía expresiva propia. La Expresión Corporal revaloriza el concepto de cuerpo que históricamente ha sido subestimado por el dualismo alma-cuerpo, pasando el cuerpo a un segundo plano.

Desde el terreno filosófico David Le Breton, admite que el cuerpo ya no es el obstáculo que separa el pensamiento de si mismo. Para este autor el pensamiento como fuerza obstinada y terca debe de adentrarse en el cuerpo para poder alcanzar - lo impensado- la vida.

La acción dinámica y dramática del cuerpo tiene un origen interno. El cuerpo-sujeto manifiesta en el espacio mediante giros y saltos planificados, no sólo atiende a un esfuerzo muscular, sino que cada acción va revelando fragmentos intrínsecos de una vida personal.

Mientras un cuerpo-sujeto se encuentra danzando, la acción de pensar permanece suspendida en el espacio de la mente y no puede desaparecer, en cambio si el cuerpo se encuentra detenido, el pensamiento inconscientemente irrumpe sobre si de manera flexible o escabrosa, permitiendo el reflote de las ideas y la cadena de pensamientos, palpables para el espectador.

Para Le Breton el efecto emotivo revelado a través del cuerpo en movimiento no es una sustancia coagulada e inmutable que pueda permanecer en una misma circunstancia o unidad física, sino una tonalidad afectiva que se extiende sobre el conjunto del comportamiento. Esos sentimientos y emociones son también formas sociales de conocimiento que alimentan estados afectivos que pueden ser reconocidos y percibidos desde el exterior. Asimismo acota que el cuerpo no es una sustancia, organismo o una cosa objetual, sino una red plástica contingente e inestable de fuerzas sensoriales y dinámicas, o mejor aun, una banda espectral de intensidades energéticas, acondicionada y dirigida por el imaginario social y el imaginario individual. (Cf. Mirta Blostein).

Expresión Corporal:
El concepto fue develado por la bailarina argentina Patricia Stokoe, alrededor de la década de los sesenta. Stokoe ensaya que la Expresión Corporal es la danza de cada persona y que se revela según su propia manera de ser, de moverse, de crear y de decir algo con el propio cuerpo. “Creemos que para descubrir como tú eres, no tienes que copiarme a mí, sino encontrarte a ti”. La designación del término procede del concepto de Danza Libre, metodología que permite organizar el movimiento de manera personal y creativa.

A través de la Expresión Corporal se manifiesta el Yo que contacta con el mundo exterior a través de los sentidos, a su vez se muestra como un recipiente del mundo sensitivo y emocional capaz de ser vivido y expresado. La Expresión Corporal favorece los procesos de aprendizaje, estructura el esquema corporal, construye una imagen apropiada de sí mismo, mejorar la comunicación y desarrollar la creatividad personal. En ese sentido su objeto de estudio es la corporalidad comunicativa.

Las estrategias para su aprendizaje se basan en la recreación, la imitación, la experimentación y la imaginación, procesos que pueden ser aplicados a cualquiera de los lenguajes. Como tal, ofrece a los instructores un amplio abanico de posibilidades en su trabajo específico. Se la ha categorizado como el único medio que posibilita el reconocimiento personal a través de los movimientos del cuerpo. La Expresión Corporal revaloriza el concepto de cuerpo que históricamente ha sido subestimado por el dualismo alma-cuerpo, pasando el cuerpo a un segundo plano.

La noción de la expresión Corporal no sólo comprende acciones espontáneas de la vida cotidiana, sea en el modo hablar, el modo caminar, la forma se sentarse, de comer, etc. Ésta también se hace presente en la emoción subjetiva a través de una cadena de movimientos manifiestos en la danza. De este modo la Expresión Corporal posibilita la riqueza de comunicación de sentimientos por medio de formas que emergen a partir de una acción planificada.

Mirta Blostein comparte la opinión de Stokoe, al admitir que la Expresión Corporal es una actividad artística, patrimonio de todos los seres humanos. Como tal, es el lenguaje del cuerpo con todas sus posibilidades de movimiento y quietud (gestos, ademanes, posturas y desplazamientos), organizados en secuencias significativas, como manifestación de la totalidad de la persona.

“Lo vivencial es lo tangible de la interioridad, que puede conducir a una producción artística, a un acto de comunicación sensible con el otro, a la apertura de la dimensión perceptiva, a la captura mágica del ser humano como ser creador. La Expresión Corporal como forma, transforma las huellas del destino, las ideas preconcebidas, las verdades absolutas o impuestas, e ilumina el valor del instante, del estar vivo, en un estado de expresión y creación”. (Elina Matoso).

Además de la exploración del propio cuerpo, la Expresión Corporal permite el reconocimiento de los elementos técnicos inherentes al movimiento y a la coreografía dancística que son: tiempo, espacio, forma, peso, volumen. Estos favorecen la consistencia, ubicación y amplitud del movimiento corporal.

El Movimiento Expresivo:
De acuerdo con la opinión de Mirta Blostein, llamamos Movimiento Expresivo y/o Lenguaje Corporal, a la cadena de movimientos y emociones que responden a una demanda personal, manifiestas en el tiempo y el espacio develando claridad y refulgencia en la proyección visual, las secuencias rítmicas y textos corporales.
El Lenguaje o Movimiento Corporal forma parte de las sensaciones internas, ostensibles cenestésicamente a través de procesos y modulaciones sutiles de energía, reveladas en forma rítmica y melódica a través del cuerpo. Por lo tanto mediante el cuerpo; sentimos, deseamos, obramos, nos expresamos y creamos, es decir “vivimos”, asumiendo la condición carnal de un organismo cuyas estructuras, funciones y facultades nos dan acceso al mundo, nos abren a la presencia corporal de los demás. (Cf. Schinca, 1988: 9, Carlos Baptista Díaz…)

Al hablar del Lenguaje nos estamos refiriendo al Movimiento Expresivo del cuerpo; que surge a partir de la tarea desarrollada en el campo de la Expresión Corporal, un camino que progresivamente comienza a tener una dimensión cualitativa distinta, exactamente cuando el cuerpo entra en movimiento.
El Lenguaje Corporal adquiere así la función de “lenguaje”: la búsqueda de “un vocabulario” propio de movimientos que, organizados en una unidad significativa de forma-contenido permita transmitir, al igual que otros lenguajes artísticos, ideas, emociones y sensaciones personales y subjetivas, posibles de ser objetivadas en una elaboración externa al individuo. (C. L. Gonzalo Retamal Moya...).

El Lenguaje o Movimiento Expresivo devela la acción dinámica del cuerpo que responde a impulsos intrínsecos presentes en cada espacio interno del cuerpo. Esa manera especial de moverse, en el espacio por medio de las caprichosas formas, pesos y volúmenes es tejida en el tiempo. El Lenguaje Corporal, profundiza en el conocimiento de las bases físicas del cuerpo y su movimiento, y los utiliza como un significativo vehículo de expresión y comunicación de la conducta motriz. De este modo la emoción se disgrega admirablemente, permitiendo que la expresión cinética logre insertarse en la memoria del público a través de conjeturas y diálogos simultáneos.

Si bien el simbolismo del Movimiento Corporal opera y forma parte de la vida cotidiana en varios niveles sociales, desde las señales específicas a los mensajes más generales, este ejercicio llevado a una prueba mucho más elaborada y con precisión es categorizada como una Lenguaje Corporal “codificado”. Es entonces cuando nos acercamos al terreno extra-cotidiano, en ese sentido el Movimiento o Lenguaje Expresivo, se muestra como un recurso indispensable en la construcción de obras coreográficas.

Controlar, y/o cualificar, el Movimiento Expresivo mediante la coreografía, implica canalizarla progresivamente desde la gestualidad, por ser el recurso principal y especifico de la comunicación corporal que se antepone a los mensajes verbales.

EL GESTO A TRAVES DE LA DANZA:
La categorización artística de la danza esta ceñida al equilibrio y dosificación de la plasticidad gestual, manifiesta a través del impulso creativo y la capacidad de organización cinética del cuerpo en un determinado contexto. En su manifestación práctica la danza es una secuencialidad de gestos (continuidad cenestésica), que se inscribe invariablemente en un espacio y tiempo establecidos.
Los gestos en una danza pueden ser bailados en un extenso abanico de posibilidades que van desde el gesto figurativo, visible al espectador, al gesto abstracto manifiestas a través de múltiples ideas significativamente distintas a cada espectador. Cada una de las danzas según su idiosincrasia, conserva una variedad de gestos. En ese sentido el lenguaje gestual se catapulta como el material intrínseco de la expresión dancística.

Tanto las danzas tradicionales, vernáculas, modernas y aquellas producidas en los centros académicos, están basadas en técnicas cotidianas y extra-cotidianas del cuerpo. Para entender el valor de la gestualidad en la danza es necesario distinguir la conducta de la cotidianeidad y extra-cotidianeidad del hombre. Eugenio Barba (1988), fue el primero en distinguir entre técnicas cotidianas y extra-cotidianas, para deducir las categorías rítmicas de la danza, Gerardo Bejarano ha tomado esta dicotomía, para desarrollar su análisis teórico, permitiéndonos una mejor  comprensión sobre la importancia procesual de los gestos en la comunicación corporal.

Si bien en sociedades de gran peso tradicional el carácter religioso se ha convertido en la determinante de la naturaleza dancística. Esto no ocurre con las danzas efectuadas en las sociedades occidentales, puesto que las poéticas corporales cumplen un papel rector, que responde a una formación técnica y condicionamiento histórico. (2)

La gestualidad y las expresiones cotidianas son por naturaleza manifestaciones habituales conscientes y libres, determinados por la cultura que derogan una energía justa. No obstante cuando un cuerpo se somete a un tratamiento técnico, por muy imperceptible o “artifical” que parezca dejará de ser cotidiana. Lo que significa que los fines específicos sustentados bajo la técnica, convierten la gestualidad habitual en una gestualidad extra-cotidiana, debido al alto nivel de rigurosidad en la consciente elaboración de signos coreográficos.

“La kinésia y la proxémia, en el espacio dancístico no poseen el mismo tratamiento que el dado en el espacio cotidiano. (…) Procesar la gestualidad y el movimiento significa poner en conocimiento por medio de imágenes sígnicas la realidad. Diferenciar entre cotidianeidad y extra-cotidianeidad nos permite abordar la práctica dancística, como producción de signos de una realidad concreta y a la vez ubica el cuerpo del bailarín como un recurso autónomo capaz de producir signos coreografiados”. (Cf. Gerardo Bejarano, La Gestualidad en la Danza: 1996) (3)

Coreografiar es el proceso mediante el cual se organiza productivamente un discurso basado en la gestualidad y el movimiento, en un espacio autónomo y significativo. La notación coreográfica intenta describir la posición del cuerpo en el espacio, sistema para retratar gráficamente el tiempo, el espacio y el movimiento del bailarín. La historia de la notación es la de un alfabeto mediante el cual un lector puede recrear (reproducir) los movimientos escritos, practicarlos o enseñarlos. (…) Los bailarines bailan, los coreógrafos tratan de atornillar lo que ocurrió ante sus ojos; unos atienden a lo que se mueve a su alrededor, otros registran el movimiento escénico en un soporte bidimensional (Cf. María Peña Lombao, Despalabro Cartografía de la Danza, P. 193).

Entendida la gestualidad como la distribución voluntaria y controlada del movimiento corporal orientado a una rigurosa significación; propicia un conjunto de signos, que pertenecen a un mismo material o a una misma sustancia de la expresión; ese conjunto de signos se constituyen, en el principal sistema de significación de cualquier práctica dancística.

No hay que olvidar que a través del devenir constante de los gestos se trazan imágenes visuales en movimiento, que se evaporan rápidamente. Sin embargo estas pueden ser captadas y controladas por intermedio de las grafías, que son símbolos que subrayan la imposibilidad de escribir el ritmo, el movimiento representado y el tiempo.

El pictograma del cuerpo, se muestra insuficiente para captar las calidades de la acción (aunque eficaz a la hora de mensurar las proporciones), el tiempo y la posición del cuerpo en el espacio. Los pictogramas son grafismos o esbozos que narran una historia, situados uno a continuación de otro. Su uso es muy remoto, se cree que cuando la escritura se encontraba en estado embrionario; la etapa pictográfica fue utilizada a continuación de la comunicación oral, pero mucho antes a la comunicación ideográfica. El primer contacto con la escritura fue plástica (lenguaje universal) y posibilito una mejor comunicación entre los hombres. (Cf. María Peña Lombao, Despalabro Cartografía de la Danza).

Rudolf Laban, interesado en las ciencias esenciales para la comprensión del movimiento, (matemáticas, física, química, anatomía y fisiología), creía que el gesto expresivo tenía que dar origen a una liberación total del alma y del cuerpo. Laban construye una notación para estudiar el dominio del movimiento por medio de la escritura, de hecho en su método hablaba de grafías del esfuerzo.
El sistema “esfuerzo-forma” estudia el fluir del movimiento –en tensión o en relajación, intenso o leve, repentino o directo, etc.- y la figura adoptada en el espacio de la danza. (Cf. Flora Davis, p. 207: 1994). Laban llamó Coréutica a su geometría personal basado en el gesto. El objetivo consistía en proporcionarle al bailarín un entrenamiento riguroso de su cuerpo como elemento de expresión, adiestrándole además en el conocimiento preciso del espacio.

Para ello Laban, define tres sistemas: El primero es la Labanotación que es una forma de recordar los movimientos por medio de símbolos. Mediante este recurso consigue establecer una técnica de lenguaje escrito y fiable de los movimientos, de los dinamismos, del espacio y de todas las acciones motrices del cuerpo. La segunda es la técnica del icosaedro que permite a los ejecutantes ver los puntos hacia y desde los cuales se mueven, mejorando su precisión en el movimiento. Llamaba kinesfera al espacio que rodea a cada persona, un icosaedro en el que se encuentra inmerso y se mueve con él en cualquier dirección, desplazando el espacio general, afirma además, que el cuerpo humano no puede salir del espacio del icosaedro en el que virtualmente se encuentra encerrado; su cuerpo al fin y al cabo. La kinesfera es el espacio que el cuerpo alcanza y que el bailarín modela a cada paso, abriendo un hueco en el espacio general que de inmediato ocupará su icosaedro. Y el tercero es la danza expresiva, libre, creativa o danza educativa moderna: establece un conjunto de principios y conceptos sobre el movimiento con la finalidad de servir como guía de investigación y de reflexión sobre la manera de efectuar y concebir el movimiento. De esta forma el individuo, a partir de unos temas específicos, ha de explorar y familiarizarse con el movimiento, llegando a descubrir su propia técnica y elaborando su propio lenguaje corporal. (Cf. María Peña Lombao, Despalabro Cartografía de la Danza, P. 185).

El gesto en la danza demarca un mensaje estético e inteligible, cargada de simbolismo y de significación. Aspectos como la actitud corporal, la mirada, el espacio interindividual, de la misma manera que las palabras y los grafismos, pueden ser considerados como unidades sígnicas, cargadas de significación. Cualquier tipo de danza es un lenguaje corporal significativo no sólo de una forma de percibir el mundo, sino de evolucionar en él.  La danza es un medio para la construcción de la “imagen corporal” de forma conjunta al esquema corporal.

Mediante la acción corporal, el espacio sufre un cambio sígnico rotundo. La huella de la experiencia queda grabada en la memoria y el cuerpo tanto del espectador como del propio ejecutante. La reafirmación y estabilidad psíquico-espacial del asistente, dependerá de la incidencia simbólica de la acción corporal del artista. De modo que la gestualidad extra-cotidiana obtendrá un valor superior siempre en cuando este se articule o incide sobre el espacio, vale decir al área confrontacional, donde se aglutinan tanto público como ejecutante.

Hay además una correspondencia entre la imagen exterior y las sensaciones sinestesias de la propia motricidad, que permiten a los hombres la disposición de aprender nuevos movimientos. Se lega a elaborar un compendio de posibilidades gestuales y actitudinales a raíz de una base sólida de sensaciones visuales, auditivas, táctiles y sobretodo cenestésicas de ubicación espacial y de ubicación temporal.

“La danza recoge los elementos plásticos de los movimientos utilitarios de los hombres y de sus grandes posturas corporales y los combina en una composición coherente y dinámica animada por el espíritu, lo que hace de la danza una obra artística”. (Marrazzo, 1975 p.16, Gerardo Bejarano, La Gestualidad en la Danza).

Inclusive una estampa (andina) costumbrista regulada por reglas tradicionales, pueden dar un salto estético, si se las mejora coreográficamente. Pero hay que tener muchísimo cuidado con el perfeccionamiento coreográfico de las danzas tradicionales, puesto que para los andinos es importante la conservación rítmica de los pasos y de la melodía de sus expresiones, consideran que allí radica la originalidad estilista de sus danzas. La estilización de los pasos y de la música significa la alteración de sus sensibilidades, hecho que inevitablemente jamás será aceptada.
La coherencia y continuidad de un determinado tipo de danza, implica necesariamente la conjugación del lenguaje gestual significativo del cuerpo, con el tecnicismo de ejecución que requiere cada movimiento. “Indiscutiblemente no se puede lograr una expresividad corporal amplia y libre sino se abordan unos mínimos grados de tecnicismo, ya sea en el ámbito de la danza popular, académica o contemporánea”. (Gerardo Bejarano, La Gestualidad en la Danza: 1996).

Para Bejarano la cualidad del movimiento pasa por un proceso emocional y sensorial voluntario traducido en un gesto técnico, válido, comunicativo y significativo. Hecho que nos puede permitir hablar sobre la auténtica textura del movimiento…al llevar la danza de forma consciente frente a un público, el bailarín o bailarina toma un rol de mediador intersubjetivo que combina lo público y lo privado, deviene así, un sujeto expresivo que traduce emoción, imaginación, ensoñación, representación...y un estilo a través del cual el cuerpo se hace imagen visible y palpable (consciencia del sí-mismo)”.

Esta consciencia de uno mismo, es fruto de una interioridad mediante la reflexión y la experiencia personal. Implica consolidar la idea de que nos conocemos más a nosotros mismos de lo que nos conocen los demás. Pero, esta consciencia de uno mismo es fruto de una interioridad mediante la reflexión y la experiencia personal; pero, en la realidad, es irrevocable que los “demás” nos vean más de lo que nosotros mismos podemos llegar a vernos, a no ser que nos moviéramos en un entorno lleno de espejos y de retrovisores. En ese sentido cualquier pretensión de autoconocimiento puro es imposible, ya que podemos "sentirnos" pero no tanto "vernos".

En definitiva, hay que aceptar que somos seres públicos desde el momento que reconocemos que hay otros que saben más que nosotros, sobre todo en el ámbito de la gesticulación y de los comportamientos gestuales que empleamos. ”. (Cf. Gerardo Bejarano, La Gestualidad en la Danza: 1996).

(1) “El carácter es la combinación original individual de las cualidades fundamentales de la personalidad que distinguen a un sujeto dado como miembro de la sociedad, expresan su actitud hacia el mundo que le rodea y se manifiesta en su conducta y en sus actos. (…) Al decir que un individuo tiene tal carácter, descubrimos su sistema de actitudes hacia la realidad y al mismo tiempo, su modo habitual y constante de conducta en una situación determinada, como medio de expresión de estas actitudes”. (A. A. Smirtov, p. 463: 1978).

 (2) La danza ritual a menudo incorpora gestos complejo, tales como aquellos realizados por las mujeres Hindúes en honor de varias deidades o para celebraciones religiosas específicas. La famosa Danza Fantasma realizada por los Sioux en 1890 como una expresión de su frustración con la influencia destructiva del hombre blanco, puede ser vista como un acto de hechicería. Los danzarines llevaban una camisa ceremonial específicamente diseñada y danzaban en un estado frenético. Una vez este estado era logrado visualizaban el retorno de la supremacía India. La Danza Fantasma era así una forma por la que un hechizo era lanzado portando su deseo colectivo. La danza realizada para comunicar con los espíritus, tal como aquellas realizadas por los danzarines Vodoun Haitiano, los doctores brujos africanos o las danzas de la naturaleza realizadas por los Diablos Danzarines de Sri Lanka pueden ser actos de hechicería. Los ejemplos mencionados indican que el hechicero aplica la danza como una forma específica por la que la hechicería pude ser emprendida, de una forma similar a por la que un chamán realiza una danza para lograr su voluntad/deseo particular”. (Nick Hall, 2011).

(3) Kinésica: Se trata de los gestos, las posturas y los movimientos del cuerpo. Proxémica: Es la disposición de los objetos en un espacio, y cómo las personas se desenvuelven en un lugar.

BIBLIOGRAFIA & WBBLIOGRAFIA:
-LA COMUNICACIÓN NO VERBAL, Flora Davis, vigésima reimpresión, Alianza Editorial, 1994, Madrid-España.
-LA GESTUALIDAD EN LA DANZA, Lenguaje No verbal, Gerardo Bejarano, revista Escena, volumen 38, número 19, 1996.
-PSICOLOGIA, A. A. Smirnov, Editorial Grijalbo S. A. Cuarta edición, 1978, D. F. México.
-- Despalabro Cartografía de la Danza en REFLEXIÓN ACERCA DE LA DANZA Y TEATRO, EN SENTIDO DE DRAMATIZACIÓN, EN EL MEDIO EDUCATIVO. TEORÍA Y PRÁCTICA EN EDUCACIÓN FÍSICA, María Peña Lombao.
-MOTOR DE CAMBIO: LA EXPRESION CORPORAL, Revista DCO - Danza, Cuerpo, Obsesión - Estudios analíticos sobre técnicas y estilos, Mirta Blostein
-EL CUERPO ESCRITO CON DANZA, Wendy Madeleine Osorio Calderón.

-EXPRESION CORPORAL
-EXPRESION CORPORAL, C. L. Gonzalo Retamal Moya – Chile
-EXPRESION CORPORAL


-LENGUAJE NO VERBAL, LA IMPORTANCIA DE LOS GESTOS

- GESTO Y DANZA, Nick Hall, (Traducido por Manon de Chaos & Sorcery) jueves 14 de julio de 2011
- EL LENGUAJE DE LOS GESTOS, Flora Davis
http://style.shockvisual.net/?p=1967

-EL LENGUAJE CORPORAL EN LA DANZA BOLERISTICA O UN GOCE A PARTIR DE DOS NOVELAS VENEZOLANAS, Carlos Baptista Díaz.

1 comentario:

ana maria diaz dijo...

Me gusto el abordaje del gesto "Es anterior al lenguaje, y expresa sentimientos......." "Los gestos conscientes o inconscientes".....

Me interesa estudiar el gesto en el entorno cotidiano, y en el propio, ya que es quizá lo mas difícil de VER. Gracias Ana

Si tienes algun post con este tema te lo agradezco